Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, el mercado de los relojes caros de precisión se derrumbó prácticamente de un día para otro. Esto fue seguido por una década de turbulencia y agitación. En 1926, la situación en Glashütte era desoladora. En diciembre del mismo año nace un grupo de compañías con la esperanza de poner fin a la crisis estructural. Se fundan Uhren-Rohwerke-Fabrik Glashütte AG (UROFA) y Uhrenfabrik Glashütte AG (UFAG) bajo la dirección del jurista Dr. Ernst Kurtz.
(s. 9) La historia
Además de la producción inicial de relojes de pulsera de alta calidad, bajo la dirección del Dr. Ernst Kurtz y de otros competentes colaboradores, las compañías desarrollaron y produjeron sus propio ebauches para los relojes de pulsera.
Esto llevo a una serie de mecanismos que podían compararse fácilmente con la competencia suiza. Los modelos de más alta calidad pasan a llamarse “Tutima”, un nombre elegido no por casualidad. Los fundadores derivaron el nombre del adjetivo latín “tutus”, que se traduce como “seguro”, “protegido”. La calidad del producto y su exclusiva distribución a través de seleccionados establecimientos, hace que Tutima pronto gane una excelente reputación. Alrededor de 1000 empleados disfrutan de una vida segura.
Una de las indudables atracciones de los primeros relojes de Tutima fue el último y más sofisticado desarrollo de las compañías UROFA-UFAG, el Tutima-Fliegerchronograph de 1941. Este cronógrafo de pulsera fijó nuevos parámetros estéticos y funcionales y se lo considera como el modelo de muchos desarrollos posteriores.
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