Ya que el tiempo consiste de infinitos ciclos que se repiten: este primer ejemplo del desarrollo tecnológico del siglo veinte pedía a gritos un renacimiento. Sólo parecía lógico que éste se llevara a cabo en Tutima y en ninguna otra parte, para asegurar así que el original se mantuviera realmente un original.
Pero ahora, décadas después que la producción del original fue interrumpida, otros factores entran en vigor, incluso en un sector tan conservador como el de la industria relojera. Nuevos descubrimientos con respecto a materiales, avances tecnológicos y el aumento de las rigurosas demandas de los consumidores potenciales requieren pensar constantemente en el futuro.
Cuando se planeaba el proyectó “1941”, quedó claro desde un principio que únicamente un mecanismo automático podía ser considerado. De todas maneras este resulto ser el obstáculo más grande. Las únicas huellas que permanecían en Glashütte de las herramientas del legendario calibre UROFA 59, eran los primeros empleados de entonces y los libros de historia.
Una vez más, al igual que en el tiempo anterior a la fundación de UROFA, se tuvo que recurrir a la industria relojera de Suiza; en concreto al especialista de cronógrafos Valjoux. Sin embargo, en lo que se refiere a caja, a las agujas y a la esfera no hubo la necesidad de transigir, ya que la meticulosa atención a los detalles permitió que estos elementos se reprodujeran sin concesión alguna. Por el contrario, la nueva caja de acero inoxidable con cristal de zafiro convexo resistente a rayaduras, presenta muchas más ventajas que la versión original niquelada. Se mantiene permanentemente impermeable a 10 bar y la corona tiene un doble sello. El imponente diámetro de 38,7 mm corresponde exactamente al de su predecesor.
En cambio, los elementos internos que mantienen el tiempo han tenido que adaptarse a las situaciones contemporáneas. En 1985 se estrenaba el moderno y fiable calibre Valjoux 7760 como mecanismo de cuerda.
La versión automática es el “espíritu” de la gran mayoría de los cronógrafos mecánicos actuales. Tutima podía estar segura que los requisitos de fiabilidad y precisión eran satisfactorios. Pero esto no fue el fin de los obstáculos en Ganderkesee. La versión estándar del Valjoux 7760 tenía una pequeña pero crucial diferencia que Tutima no podía ignorar. El contador de los 30 minutos está colocado en la posición del ”12”. Una compleja modificación por debajo de la esfera permitió la reubicación esencial del contador de los minutos en la posición del “3”. La versión de Tutima luce una terminación delicada, como las líneas de Ginebra, superando en mucho la calidad previa. Componentes de primera calidad son utilizados en el sistema de escape, logrando un nivel de exactitud capaz de satisfacer las exigencias de cualquier fanático de la puntualidad.
La conjunción de todos estos factores ponen al Cronógrafo de Aviación Tutima 1941 en una categoría muy difícil de encontrar entre la plétora de la réplica de relojes.
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